Bodas Reales | Diario de Carlota

Diario de una Novia Urbana: Emociones

14 febrero, 2018
Diario de una novia urbana

Queridos lectores, bienvenidos un miércoles más a este diario. Estamos a 23 días de la boda.

Madre mía… 23 días. Yo no sé si soy muy consciente todavía de lo rápido que ha pasado el tiempo. Aquí sentada en el ordenador pienso en cuando esta locura empezó.

Nosotros empezamos a preparar la boda con bastante antelación, queríamos tener todo bajo control. ¿Lo hemos cumplido? Pues bueno… en algunas cosas si, en otras no. Solo hay que ver que tengo a mi lado invitaciones que aún no he podido dar.

No me quiero poner nostálgica, pero echo la vista atrás y me encanta el camino que hemos estado recorriendo juntos hasta llegar al día hoy.

Esta aventura que empezó a muchos km de aquí un 26 de julio se está acercando a su desenlace.

¿Y yo que siento?

Pues bien, os voy a contar como me siento como novia a 23 días de nuestra boda.

Estoy aún como en una nube. Igual no las 24 horas del día, pero si la mayor parte del tiempo. Lo miro y no puedo evitar sonreír. Sé que él está un poco cansado de que le mire fijamente cuando estamos en el sofá y le pregunte: “¿Sabes qué te casas?” (Por si os lo preguntáis, sí que lo sabe, tiene claro hasta el día y la hora).

¿Estoy nerviosa? Pues sorprendentemente no, sigo sin estar nerviosa. Lo siento Marta A. sé que te estoy descuadrando.  No siento nervios, no he vuelto a tener pesadillas con ese día desde que hace unos meses soñé que se me rompía el vestido al entrar al banquete.  Sí que duermo menos, pero porque sueño más.

Veo mi lista de cosas pendientes (en la que aún hay varias cosas sin empezar) y no me agobio (lo siento mamá, es la verdad).

Estoy tranquila, sé que todo va a salir bien. Confío plenamente en ello.

Respecto a mis inseguridades… siguen estando ahí. Pero están medio dormidas, como lo han estado siempre. Fuisteis muchas las personas que tras leer la última página me escribisteis, gracias de corazón por vuestros consejos y vuestras palabras.

Esta misma tarde tengo una nueva prueba de vestido. He decidido afrontar la situación como casi siempre lo hago en mi vida, con una sonrisa y la mejor compañía. Una vez más confío en la gente que se dedica a esto, creo que es muy importante hacerlo. Yo personalmente no se coser, se enhebrar las agujas porque mi yaya me lo pedía, por lo que deposito toda mi confianza en esas personas que si saben y se dedican a ello.

¿Creo que estaré guapa? Pues no lo sé, pero os prometo que por mi parte no va a quedar. Llevaré mi sonrisa y unos labios granates a juego con mis preciosos zapatos.

Y usaré una frase que me encanta, “al final todo saldrá bien, y si no está bien es porque no es el final”.

He dicho que nerviosa no estaba, pero igual si un pelín estresada. Últimamente siento que a mis días les faltan horas para poder dedicárselas a las personas que quiero. He tenido que dejar de hacer cosas que me encantan porque los horarios han sido incompatibles con temas de la boda. Y los he hecho de mil amores, pero también echo en falta esas pequeñas rutinas. Aunque lo pienso y sé que cuando vuelva esa vida de antes de la boda, echaré de menos este pequeño estrés.

Estoy FELIZ, así, en mayúsculas. Porque por algún motivo extraordinario, entre el estrés de la recta final, yo no puedo parar de sonreír. Y de reír a carcajadas. De bailar en la silla mientras Marta N. y yo hacemos manualidades. De cantar bajo la atenta o asustada mirada de mi futuro marido, que se lleva las manos a la cabeza, pero no sé de que se sorprende si fue él el que se enamoró de esa locura…

Feliz, al fin y al cabo, y disfrutando de cada último momento previo a ese día.

¿Y ya vale de emociones?

Pues no. Si algo está marcando estos días es que estoy emocionada.

Así, en general. Porque cuando menos me lo espero me sorprendo a mí misma con una lagrimilla por el moflete.

Un audio de Elisa cantando con Lorena, Paloma y Patricia una de las canciones que sonarán en la ceremonia. Una historia sobre cuidar y hacer crecer esa flor, que es única, y que a mí me recordó a la del Principito, a vosotras.

Un video que acaba con una gran frase: “amantes son los que se enamoran y los que aman”.

Un mensaje de Rodrigo, en el que me confirma que tenemos todo listo para celebrar nuestra preboda…

Un whatsaap un día 10 que nos recuerda que, el próximo 10, es nuestro. Una foto de una de mis chicas con su vestido, los maravillosos avances de Vero que estoy deseando enseñaros…

Queríamos una boda de emociones, en la que los sentimientos y las personas fuesen protagonistas. Quedan 23 días para la boda y no sé si lo conseguiremos.

De momento la recta final promete y ellos ya están preparados.

Carlota


Fotografía Cabecera: Lady Black Photography

Fotografías: Carlota Turón

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