Bodas Reales | Diario de Carlota

Diario de una Novia Urbana: No me veo, pero…

7 febrero, 2018
Diario de una novia urbana

Querido lectores, bienvenidos un miércoles más a este diario. Quedan 30 días para la boda. Último mes.

Os prometo que cuando la semana pasada pensaba en que os contaría hoy tenía una idea completamente distinta.

Cuando organizas una boda muchas personas te dan su opinión, de cómo lo vivieron, organizaron, de cuanto lo disfrutaron…

Pero a veces nadie te habla sobre esos momentos malos, seguramente porque la intensidad con la que se vive todo en los últimos días, los nervios, la tensión… son factores que muchas veces no nos dejan ver con claridad.

Hace ya 18 páginas, cuando este Diario empezó, os dije que iba a compartir todo, cada paso, cada logro… pero también cada miedo e inseguridad.

Y es que casarme con él sigue siendo el mejor plan de mi vida. Pero desde el lunes que tuve prueba de vestido me he planteado la opción de casarme en vaqueros…

Me han hablado de ese tipo de dudas que entran con el vestido los últimos días, hasta mi madre las tuvo hace ya 28 años, pero no contaba con que a mí me pudiera pasar.

Y el caso es que mi vestido me encanta, sigo creyendo que es un vestido precioso. Pero cuando me lo puse el lunes vi ciertas cosas que no esperaba, y dejé de verme…

Y cuando dejas de verte guapa vestida de novia te entran todos los males y la inseguridad de golpe. Y, realmente, todo lo demás, el resto de cosas súper buenas que ha tenido ese día o los días atrás parece que se disipan.

Llegados a este punto creo que esta página necesita otro enfoque.

Porque no me veo con mi vestido, pero me vi un peinado espectacular. Deposité toda mi confianza en Cristina Cisneros, hizo algo que mi mente había descartado a priori, y cuando me vi en el espejo, vi a una novia feliz.

Vi por primera vez ese tocado de Lorbichi, junto a los pendientes y el colgante de Pandora que Marta N. y Paula Q. me han regalado para ese día (mil gracias mis chicas). Y con un pintalabios rojo y una sonrisa caminé bajo la lluvia.

Porque no me veo cómoda con mi vestido, pero me sentí tan cómoda el domingo con Jorge y Vero pintando… que ahora cada vez que miro a mi lado y veo las cajas que adornaran ese día, me vuelve a salir una sonrisa y mil recuerdos y canciones vienen a mi cabeza.  Porque vestida con una sudadera de unicornio y con ellos a mi lado todo es fácil y cómodo.

Porque no me siento segura con mi vestido, pero el pasado fin de semana cuando empezamos los cursillos prematrimoniales y le escuché contar en alto porque se había enamorado de mí, supe que si él me daba la mano siempre iba a estar segura.

Él me aporta eso, seguridad. Cuando todo se tambalea, cuando creo q voy a caer, él no lo permite. Y toda su calma, y su tranquilidad se convierten en un pilar fundamental que no permiten que yo caiga.

Porque no me vi guapa con mi vestido, pero con lágrimas en los ojos y un pijama de Harry Potter él me miro con esos ojos de amor y me dijo que estaba preciosa.

A veces pasamos tanto tiempo pensando en las cosas malas, o en las que no han salido como esperábamos, que le restamos importancia a lo verdaderamente importante.

Puede que el lunes no me viese perfecta con mi perfecto vestido, pero todo tiene arreglo y la semana que viene cogeré todas mis inseguridades, me volveré a pintar los labios y, sonriendo, nos volveremos a encontrar en el probador. Y estoy convencida de que me volveré a ver como una novia cómoda, segura y preciosa.

Y con esta página os quiero decir realmente, que no siempre todo va bien.

Pero seguro que hay tantas cosas por las que sí merece la pena sonreír, que no debemos dejar que un único contratiempo arruine todo lo demás.

Soy consciente de lo fácil que es decirlo, pero os aseguro que, al ponerle palabras a todos esos pensamientos y sensaciones, me siento mejor.

Hace unos días os comentaba la importancia de esos momentos de parar y mirar al lado para poder avanzar.  Pues bien, sigo viéndolo súper necesario.

Cuando por un momento paras es cuando eres capaz de ver todo el camino que llevas recorrido.

Pero hay algo que aún me está gustando más de esos momentos de pausa y es el poder ver a toda esa gente que está dispuesta a tenderme su mano.

Unas veces para que siga, otras para recordarme todo lo bueno que está por llegar, y a veces simplemente se sientan a mi lado y me agarran fuerte.

Es justo entonces, cuando me agarran fuerte, cuando toda mi seguridad, que se había roto en cachitos, se vuelve a unir.

Y al fin y al cabo la vida es eso.

No todo es fácil siempre, pero cuando te rodeas de la gente apropiada, como es mi caso, acabas una página de diario sonriendo y pensando: “que afortunada soy de no haberme visto con mi vestido por un momento, para poder ver de nuevo cuanto me queréis y todo lo que cada día hacéis por mí…

Nos quedan solo 30 días y os prometo que igual no son fáciles, pero van a merecer la pena.

Carlota


Fotografía Cabecera: Lady Black Photography

Fotografías: Carlota Turón y Reparando Alas Rotas

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