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La boda entre viñedos canarios de Elena y Elio

18 enero, 2018

Esta noche verán magia, pero magia de la de verdad…

Las mesas llevaban el nombre de “Las 10 palabras con el significado más bonito en español” junto a un microcuento escrito por Elena.
“Maktub” fue la palabra que dio la bienvenida a los invitados, su significado, “lo que está escrito”.

Esta noche verán magia, pero magia de la de verdad…

Y con estas palabras, uno de mis ángeles de la guardia ponía el broche de oro a lo que para mí había sido la velada perfecta. Como a mi más me gusta llamarlo, nuestra boda fue “El sueño de una noche de verano”. Y a esa noche, esa fábula, esas horas cargadas de magia quiero transportarles:

La idea de casarnos surgió como un año y medio antes. Fue romántico, discreto, pero desde el corazón (justo como es mi marido, ni más ni menos). Eso sí, supuso dar el pistolazo a que mi imaginación volara mas allá de las nubes. Cuando le contaba a mis amigas como quería que fuera la boda siempre me preguntaban lo mismo… “peeero, ¿hace cuánto que te lo pidió para que tengas las cosas tan claras?”… “En papel, 24 horas. En sueños, toda una vida”.

Desde el principio sabía que contaría con Wedding Planner, y no unas cualquieras. Teniendo en cuenta la oferta y la demanda de donde vivo (Gran Canaria, Islas Canarias), quería a las mejores, “The Federicas”. Había tenido ya excelentes referencias de otras bodas, y no podía dejarlas escapar. Y sin duda, no defraudaron en absoluto.

Son dos hadas madrinas, auténticas profesionales, que escuchan, aconsejan y te ayudan a desarrollar tu idea, con un resultado exponencialmente mejor a lo que nunca hubieras imaginado. Desde el principio confiaba plenamente en ellas, y cuando ves el resultado final sabes que las escogerías una y otra vez sin pensarlo. Desde aquí, nuevamente les agradecemos de corazón a Inés y Patri el amor e ilusión que le ponen a la vida, porque eso se refleja en cada detalle de lo que hacen.

En cuanto al lugar, desde el principio, mi marido y yo sabíamos que iba a ser una boda “reducida”, nada de doscientas personas. Nos supondría muy impersonal y queríamos poder disfrutar de cada uno de ellos en nuestra noche más especial.

Finalmente fueron unas noventa personas. ¡Una cifra ideal para nuestro porche! Buscamos una finca/hotel muy acorde a nuestros gustos. Ambos dos somos muy amantes de la vida natural, de la ecología y del aire libre. Si a eso le sumas, que yo soy una bohemia romántica, el hotel rural “El Mondalón”, lo tenía todo. ¡Hasta dos burritas preciosas que serían unas testigos perfectas para ese gran día! Una vez pasada la boda no disfruto más que ver el impresionante altar que tuve para la ceremonia.

Un tipi cargado de flores, un sillón de terciopelo rosa a juego con los zapatos y un escenario pintado de diferentes trazos de verdes y amarillos que daban un contraste inigualable al lugar. Allí mismo celebraríamos todo el acto, la ceremonia, la cena al aire libre y la fiesta (todo iluminado y ambientado gracias a “Grupo Ruido”). Seguíamos sumando combinaciones perfectas. El trato atento de la jefa de sala, Vanessa junto con la mano de nuestro chef Maxi hacían un tándem perfecto para cenar bajo las estrellas, entre viñedos y a corazón abierto.

Además, para hacerlo todo mucho más fácil, el hotel consta de habitaciones que disfrutamos desde la noche anterior con la familia más cercana, por lo que los preparativos se simplificarían mucho al tenerlo todo (novios, familia y organización) en pocos metros cuadrados. Incluido un resfriado que quiso colarse a última hora en el cuerpo de novia… ¡¡pasé la noche previa con fiebre y tiritona!!

Para inmortalizar este gran espectáculo de magia que se estaba creando ese día tuve muchas dudas. Así bien, tenía claro el tipo de fotografía que quería acorde a mi idea de “noche perfecta”. Buscaba una luz cálida, que abrazara en cada fotograma, pero no conocía a demasiados proveedores.

Me dejé asesorar y cuando vi su trabajo fue un flechazo, un amor a primera vista. Pablo Beglez hace acrobacias, magia, belleza en estado puro con su objetivo. Luego llegaron los peeeros, pero yo tenía claro que lo quería a él, así que decidimos probar suerte, y con tiempo de antelación nos dio el “Sí” definitivo y la fecha cerrada. Además, pudimos disfrutar de su arte meses antes con una preboda que recuerdo con muchísimo cariño a los pies de las montañas que me vieron crecer rodeados de almendros en flor.

Aunque me repita constantemente, MAGIA, siempre, MAGIA. A confianza plena, sin apenas referencias, cogimos a todo su equipo para la realización también del vídeo. He de decir, que el vídeo fue algo de lo que no estaba segura, de hecho, no entraba en presupuesto inicialmente, pero un día, un impulso de esos que salen de lo más hondo del corazón me hizo cambiar de idea, y sin contar con mi ya marido, fui y cerré contrato con ellos: “Azul flojo fotografía”. Sin duda, ha sido de las mejores decisiones tomadas, porque a día de hoy cada vez que lo veo (que ya he perdido la cuenta) vuelvo a sentir el aire cargado de sentimientos de esa noche y una lágrima de felicidad vuelve a brotar por mi mejilla.

Y ya solo quedaban los pequeños detalles, acordes a todo ese escenario maravilloso que nos esperaba en el gran día. Cuando vives en Canarias, sabes que septiembre nunca te va a defraudar en cuanto al tiempo, y así fue. Ni frío ni calor. Una temperatura templada acorde a la calidez del momento. Mi traje, de corte muy sencillo, lleno de brocado y guipur estaba firmado por Pronovias, y mis zapatos, unos salones clásicos de terciopelo rosado hechos por Doriani en sintonía con el marco decorativo del lugar y con las espectaculares Proteas de mi ramo preservado. ¡Ay mi ramo! Volvería a tener uno igual todos los meses en el salón de mi casa. En el pelo una sencilla trenza adornada con una peineta de flores de Musak tocados.

Para los invitados, decidimos no separar regalos diferenciados por sexos y muy acorde al desarrollo de la boda, ofrecimos miel de cultivo ecológico, elaborada por un familiar mío a los pies del Benatyga (un roque muy conocido del centro de la isla). En cuanto a la tarta, nada de cosas muy elaboradas, la favorita de la novia, tarta de zanahoria. Y como buenos golosos que somos los dos, una mesa dulce (“Dulcearte cakes”) para coger energía para la madrugada.

Y así llego el día, el momento y todo estaba en el lugar adecuado. Solo faltaban los espectadores, que, con el paso de las horas, pudieron disfrutar de un auténtico espectáculo de magia, sin trucos ni artimañas (como se relataría), hecho desde lo mas profundo de nuestros corazones. Bajo las estrellas, “El sueño de una noche de verano” se hizo realidad.

 

Es la primera vez que os comparto una boda que no es la mía y os puedo asegurar que es todo un privilegio el poder transmitiros la boda entre viñedos canarios de Elena y Elio. Cada detalle, cada palabra, el entorno… Todo rebosa  magia y es inevitable que esa sensación se contagie al leer su historia.

 ¿No os parece?

Espero que la hayáis disfrutado muchísimo y ya sabéis que tenéis a vuestra disposición la Guía de la Novia para poder planear una boda de ensueño como la suya.

 

Carlota


Fotografía: Pablo Beglez

Video: Azul Flojo Fotografía

Wedding Planners: The Federicas

Espacio: Hotel Rural El Mondalón

Traje de Elio: Hugo Boss

Vestido de Elena: Pronovias

Zapatos: Doriani

Tocado: Musak Tocados

Mesa dulce y tarta: Dulcearte Cakes

Iluminación y ambientación: Grupo Ruido

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