Bodas Reales | Diario de Carlota

Diario de una Novia Urbana: Tradiciones

29 noviembre, 2017
Diario de una novia urbana

Queridos lectores, bienvenidos un miércoles más a este diario. Con esta página, ponemos fin a un mes que ha sido increíble. Ha estado lleno de emociones, de reencuentros, de sonrisas… Ha habido tantas sonrisas que creo que tengo tres arrugas más, aunque no sé si es por eso, o porque diciembre empieza para mi, soplando velas.

Durante este mes lo que he intentado es que me visualizaseis un poco más. Dar algunas pinceladas de lo que será ese look de novia. Empezamos hablando de los zapatos, que me llevarán a encontrarme con él y de mis Pintalonas que me llevarán a disfrutar de la fiesta. Os conté mis miedos y dudas, y os hablé del velo. Para, finalmente, descubrir la magia de Cristina Cisneros, Esther MAC y Rosa Clará.

Hoy, para cerrar este maravilloso mes, os quiero hablar de esos pequeños detalles, que, a estas alturas, como ya os habéis dado cuenta, son los que más valoro.

De este modo, cuando comencé a mirar cosas por internet sobre bodas, vino a mi cabeza la tradición por excelencia. Algo nuevo, algo prestado, algo azul y algo viejo. Ahora bien, ¿qué significa todo esto?

Algo Nuevo: simboliza el comienzo de una nueva vida, un proyecto común. Lo que aporta este algo nuevo es la prosperidad y la felicidad en el matrimonio. A mí me recuerda, a esa costumbre que tengo, de estrenar algo en momentos importantes. El algo nuevo más típico es el vestido, a mí me parece bien.  Mi vestido es regalo de mi padre, que es uno de los hombres de mi vida. Y me gusta la idea de que sea él quien simbolice esa nueva vida. Pero hay demasiadas cosas nuevas ese día, y todas son de personas tan importantes, que creo, que mi algo nuevo, se compondrá de muchos “algos” que para mí representan, a todas esas personas, que quiero tener cerca en este nuevo comienzo.

Algo Prestado: es una mujer cercana, con un matrimonio feliz, la encargada de prestar algo a la novia. La finalidad de esto es compartir la suerte y atraer la felicidad. Mi algo prestado es Ana, que, como ya os conté me hizo entrega de su velo hace unos días. Velo que, por cierto, queda increíblemente bien con mi vestido. Gracias una vez más, por prestarme tu suerte, tu hombro en los momentos malos y tus sonrisas junto a una cerveza.

Algo Azul: simboliza pureza, amor y fidelidad. A parte del granate, ese día yo llevaré no uno, si no dos “algos azules”.  Puede que sea una de las cosas más típicas y fue lo primero que tuve en relación a la boda, mucho antes de pensar en casarnos. Tengo una yaya increíblemente maravillosa, que, en un viaje a Santander, pasó por una tienda de lencería donde vendían ligas para novia. ¿Os podéis imaginar la cara que se nos quedó a todos al abrir el regalo? Sobre todo a él, que aún la palabra boda, ni aparecía en su mente.  Mi yaya me pidió que el día que me casase llevase esa liga conmigo y así será, porque a las yayas hay que hacerles caso.

Mi segundo “algo azul” viene de la mano de mi tía Carmen y mi tío Juan. El día que contamos que nos casábamos, les brillaron los ojos. Mi tía lo tuvo claro desde el primer momento, ellos tenían que darle ese toque simbólico a mi vestido de novia. Ha mirado y remirado tiendas, revistas y por fin lo han encontrado.

El anillo que me regalo él en Netley Abbey, era un anillo de Pandora, sencillo y lleno de simbolismo, como me gustan a mí las cosas.

Y realmente, así es como son mis tíos, sencillos y llenos de simbolismo, representando un amor puro y leal. No me puede gustar más la pulsera que me han regalado, por lo que representa, porque es como ese anillo que sujetó Han Solo y porque es suya.

Por último, Algo Viejo: simboliza la continuidad con toda esa vida que hay detrás de este nuevo comienzo. Que los lazos con la familia y amigos, no se rompen, se transforman.

Para mí, el algo viejo simboliza las raíces, la historia que hay detrás de mí. El como he llegado a ser la mujer que hoy soy. Mi algo viejo se remonta 4 generaciones atrás acompañó a la familia de mi yayo mucho tiempo, después pasó a mi yaya, a mi madre, y ahora a mí.  Es muy especial el poder tener cerca, a los que están lejos ese día.

Y es que, personalmente, no veo incompatible el ser una novia urbana y actual, con seguir algunas tradiciones ese día. Porque ya sabéis que, con una explicación emotiva y convincente, a mí, se me tiene ganada.

Se ha acabado noviembre, y estamos un poco más cerca de ese día, que parecía tan lejano.

Cariño, ya puedes volver a leer. Este mes dejo de hablar tanto de mi para volver a hablar de nosotros. Porque al igual que esta página, diciembre también es un mes de tradiciones. De reencuentros y de abrazos. De brindar en la mesa y en los bares. Es un mes que me inspira nostalgia, pero también magia. Sobretodo magia.

Este mes, quiero hablaros de las personas que me han acompañado hasta aquí, que hacen que sonría cada día y cada noche. Los chicos de Bodas de Cuento tienen una frase que me encanta: “una boda debería ser la fiesta del amor”. Pues bien, nuestra fiesta no podría hacerse sin ellos. ¡Mi vida entera no podría ser sin ellos!

Por ese motivo, las próximas páginas de este diario, irán dedicadas a los otros protagonistas de esta historia. Porque sin invitados, padrinos, testigos, pajes, damas de honor, hasta la música…  nuestra boda perdería su sentido.

Nos vemos en diciembre.

Carlota


Fotografía Cabecera: Lady Black Photography

Fotografía Ana y Rodrigo: Foto Estudio Luis Zaragoza

Imagen Bodas de Cuento: Libro ¡Si, Quiero!

Resto de Fotografías: Carlota Turón

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