Bodas Reales | Diario de Carlota

Diario de una Novia Urbana: La casualidad nos llevo allí.

1 noviembre, 2017
Diario de una novia urbana

Queridas lectoras, bienvenidas a esta nueva página y bienvenidas a noviembre, un mes que va a ser increíble.

Pero antes de comenzar con noviembre, aún nos queda un tema por cerrar. Cuando la semana pasada os hablé del tipo de boda y de nuestras elecciones, hubo un tema que no os conté. Y lo hice, porque os lo quería contar bien, con detalles. Me encanta como pasó, sin esperarlo, sin buscarlo. Simplemente lo vimos y era ahí, era nuestro sitio.

Con el título en rotulador verde (¿se nota mucho que el verde es mi color?) la tercera decisión que debíamos tomar: “Finca, Hotel o Restaurante”

El primer lugar que visitamos fue la finca Viñedos Rhey, quedamos completamente enamorados de los viñedos que rodeaban el restaurante, el trato fue maravilloso y, a pesar de que no cumplía todas mis expectativas, era una muy buena opción.

A la hora de elegir donde celebrar la boda yo tenía algunas cosas importantes a tener en cuenta. En primer lugar, quería espacios diferenciados para cocktail, comida y baile. En segundo lugar, era importante que fuera un lugar accesible y que resultase cómodo el llegar hasta allí. Y, en tercer lugar, para mí era necesario que me diesen cierta flexibilidad para poder llevar a cabo las ideas que rondaban mi cabeza.

Mi futuro marido, como ya os dije, mucho más práctico que yo; tenía otras prioridades en mente, para él, el lugar elegido debía de disponer de un plan B para el mal tiempo, tenía claro que no quería celebrar su boda en una carpa. Y algo a lo que daba mucha importancia, y que yo ni siquiera había incluido en mi lista, era la comida.

Días después seguimos viendo fincas, con ambas listas en mente y sopesando pros y contras. Visitamos en total 6 fincas: Viñedos Rhey, El Cachirulo, Haciendo las Flores, Torre Mirahuerta, La Alquería y Tierrabella.

Por algún motivo, y a pesar de tener claro que queríamos celebrarlo en finca. Decidí pedir información para hacer una visita al Hotel Hiberus del grupo Palafox.

No entendí muy bien porque, pero nos citaron en otro hotel de la misma cadena. Fuimos y allí nos esperaba Laura. No éramos ya unos novatos, pero os puedo asegurar que cuando ella nos pidió que le dijéramos tres cosas que eran importantes y que queríamos en nuestra boda y tres cosas que no lo eran; nos volvimos a sentir como tal.

En las fincas que visitamos nos atendieron genial, pero nadie se había sentado aún con nosotros para profundizar, para conocernos más. Y, personalmente, me encantó.

Ambos le expusimos nuestras inquietudes, nuestras prioridades y fuimos sinceros con las ideas que teníamos.

Pausa, futuros novios, sinceridad. Sed sinceros, con vosotros mismos, con vuestra pareja y con los profesionales con los que tratéis. Muchos de los problemas de este mundo son por falta de comunicación, así que, hablad, no os quedéis con dudas y no temáis decir lo que pensáis porque estoy segura de que pueden ser unas grandes ideas.

Tras exponerle todo, libreta en mano para que no se nos olvidase nada, procedimos a visitar el hotel. Hotel, que os recuerdo, no es el que teníamos en mente ver ese día.

Pero en esta vida todo pasa por algo. Porque puede ser casualidad o simplemente el destino. Porque igual que algo me llevo un día, a decirle a mi futuro marido, que viniese con el resto de amigos, y me enamoré perdidamente. Igual que algo hizo qué, tras acabar un examen horrible, escribiese a Laura y diese comienzo a esta aventura. Algo me llevó ese día, a ese hotel, de su mano…

Y cuando se abrió la puerta del salón y entramos, nos miramos. Y no solo nos miramos, si no que nos vimos.  Y no solo nos vimos a nosotros, si no que vimos a nuestros sobrinos en una mesa con vasos de colores, y vi a mis chicas vestidas de granate, y vi a sus amigos con una copa de vino en la mano, y sin pajarita… pero los vi.

Y vi el comienzo de nuestra historia en ese salón de madera y cristal, y tuve la suerte, de que él, también lo vio. Nuestra tercera decisión está tomada. Celebraremos la boda en el Hotel Reina Petronila.

Durante estas primeras páginas hemos ubicado la boda en el espacio y el tiempo. Toca centrarse en otras cosas. He empezado esta página diciéndoos que noviembre iba a ser un mes increíble, pues bien, os voy a hacer un pequeño spoiler sobre lo que nos depara. Va a ser un mes de pruebas, de conocer gente nueva y de tomar decisiones. Y aún hay algo más… ¿redoble de tambor? El viernes 17 de noviembre, la frase “me visto de blanco” va a cobrar todo su significado.

Y antes de despedirme, me gustaría compartir con vosotros, algo mucho más importante. Hace casi un año nació en Southampton Mia, mi preciosa sobrina. Y eso es, realmente, lo mejor que me va a traer noviembre, a ella. Después de un año de lágrimas y despedidas en el aeropuerto vuelven a casa. Porque vestirse de blanco va a ser increíble, pero que ella me mire sonriendo y enseñando sus palas, no lo cambio por nada.

 

Ahora que ya estamos todos, y qué tenemos las ideas claras… ¡adelante con la boda!

Carlota


Fotografía Cabecera: Lady Black Photography

Fotografías: Viñedos Rhey y Hotel Reina Petronila

Fotografía final: Carlota Turón

 

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