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La boda en el Castillo de Gormaz de Pili y Rodrigo

23 octubre, 2017

Yo no sabía que uno podía casarse en el Castillo de Gormaz, en Soria. Un sitio con tanta historia, por la que ha pasado tanta gente, y hoy sigue siendo testigo de cosas maravillosas.

La boda en el castillo de Gormaz de Pili y Rodrigo es una de esas historias. Una historia de amor que empezó en el trabajo, continuó con una pregunta en Nueva York y se firmó en el pueblito de Soria, con el castillo y los mas allegados como parte de los testigos.

 

Pili nos cuenta: “Ahora a finales de octubre va a hacer un año de ese día especial en el que Rodrigo hincó rodilla en tierra en Whispering Gallery de la Estación Central de New York City para pedirme que me casara con él. Rodrigo y yo nos conocimos en el trabajo hace 4 años y los dos primeros mantuvimos nuestra relación en la clandestinidad para que no se supiera, así que la manera de “salir del armario” fue poner en unas pantallas de Times Square nuestra foto con un cartel de “nos casamos” y mandársela a través de las redes sociales a todos nuestros conocidos.

Este año ha sido un año lleno de preparativos, de ilusión y de mucho trabajo para preparar todos los detalles de la boda. ¡La de horas que hemos dedicado para preparar todo! Carteles, chapitas, los Kit de supervivencia que dejamos en las habitaciones, las encuestas, la decoración, los menús, los guiones de la ceremonia, etc.… etc…

En cuanto a nosotros, Rodrigo es de Burgos y yo soy de Madrid (de nacimiento, pero soriana de adopción). Mis padres nos llevaban, a mis hermanos y a mí al pueblo de mis abuelos maternos para pasar las vacaciones escolares. Así que lo considero como mío propio por la cantidad de recuerdos infantiles que tengo allí. Cuando Rodrigo conoció el pueblo de mi madre, Gormaz, y su preciosa Fortaleza Califal me dijo que, si algún día nos casábamos, sería allí, y así ha sido.

Teníamos claro que queríamos una ceremonia íntima, sólo familia y amigos muy cercanos, y que queríamos hacerla a nuestra manera.

Como en el castillo no había manera de refugiarse de la lluvia, elegimos el mes de julio, con la puesta de sol y más adelante el azar se encargó de aportarnos además una espectacular luna llena que nos acompañó al finalizar la ceremonia (pese a ser julio estuvo lloviendo toda la mañana ¡y hasta casi las 5 de la tarde no se aclaró! ¡Menudo día de nervios!)

Todo el mundo colaboró muchísimo, mi madre hizo los centros de las mesas del restaurante, las fundas de los bancos, me hizo una preciosa pulsera de bolillos y cuentas que fue de lo más especial. Familia y amigos (en especial mi cuñada, que apunta maneras para ser una magnífica wedding planner) ayudaron con el montaje y la decoración que habíamos preparado nosotros, tanto del castillo como del hotel donde celebramos el banquete (hotel Ribera del Duero en San Esteban) y supongo que toda esa implicación hizo que la gente disfrutara aún más si cabe de una celebración muy especial.

Durante la ceremonia hubo dos lecturas, una de un amigo, que más que amigo es un hermano, y que hace sus pinitos como escritor, la verdad es que consiguió emocionar a todo el mundo con el relato de nuestra historia de amor. La otra lectura fue un pasaje de “El principito” que habla sobre el amor (el capítulo de la rosa). La interpretó una amiga, porque lo que hizo fue interpretar que no leer. Fue espectacular. Además, realizamos la ceremonia de la arena, Rodrigo recogió arena de Burgos, de un lugar donde iban con sus padres de pequeños, y yo de allí mismo, de la ladera del castillo y las mezclamos como símbolo del inicio de un camino común a la vez que leíamos nuestros votos.

Otro detalle que marcó la ceremonia fue la música en directo. Ana Ruiz, una violinista del conservatorio de Soria, con una compañera violonchelo, interpretaron canciones que habíamos elegido juntos. No era música clásica, eran canciones especiales para nosotros, como Young and Beautiful de Lana del Rey o My Way de Sinatra que interpretadas allí en vivo y en directo por ellas crearon un ambiente mágico.

Igual de mágico fue el momento en el que, tras intercambiarnos las alianzas, (alianzas que adquirimos en Rings from Ireland y que llevaban nuestros respectivos nombres grabados en un antiguo alfabeto irlades llamado Ogham) ¡todos los niños que asistían a la ceremonia llenaron el castillo de pompas de jabón!

En cuanto al vestido, elegí un vestido de Ada Novias con una falda de volantes y cola espectacular, cuando lo vi supe que era para mí. Como complementos, a parte de la pulsera hecha por mi madre, unas alpargatas de novia de Casa Hernanz y un ramo de Hortensias azules. El pelo semirecogido con una trenza.

También consideramos que en lugar de dar un recuerdo de nuestra boda íbamos a donar la cantidad de dinero equivalente a la Asociacion Española de Lucha contra el Cancer, que nos dío unas pulseritas que repartimos entre los asistentes para concienciar de la necesidad de seguir donando y trabajando para la lucha contra esta terrible enfermedad.

Sin duda una boda a nuestra manera que ni nosotros ni los que nos acompañaron olvidaremos en mucho tiempo, gracias también al magnifico reportaje que nos hizo Love&Shots, que supo captar las emociones y los momentos de una manera maravillosa.”

Laura


Fotografía: Love & Shots

Lugar de celebración: Castillo de Gormaz, Soria

Vestido: Ada Novias

Alpargatas: Alpargatería Hernanz

Regalos solidarios: AECC

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