Very Laura

7 cosas que aprendí mientras los demás se estaban casando.

15 Junio, 2016

El otro día hablaba con unas amigas solteras sobre la soltería y el matrimonio. Esa conversación me inspiró a escribir este post. Un post que quizá muchas personas que están solteras sienten muy suyo… Hoy os cuento lo que yo aprendí mientras la gente al mi alrededor se casaba y “sentaba cabeza” y yo no.

Me encantará saber qué estáis o habéis aprendido vosotras!

1. Para encontrar a la persona perfecta hay que encontrarse a sí misma.

Para encontrarse hay que perderse. En algunas ocasiones tuve la sensación de estar completamente perdida en la vida y no saber qué hacer, y precisamente era en esas situaciones cuando salía a la superficie mi verdadero yo. Tomar decisiones propias, sin agentes externos, saber qué es lo que te inspira, lo que te apasiona y llegar a formar tu propia personalidad debería ser algunas de las cosas a hacer antes de entrar en una relación. Conocerse a sí misma es muy importante para saber qué quieres, o bueno, por lo menos para saber lo que NO quieres. Igual de importante.

2. Mi tipo de hombre ideal fue cambiando completamente según iba cumpliendo años. 

¿Quién no ha sido teen y pensado en cómo sería su novio? Pues de aquello que yo pensé a lo que finalmente me dio la vida, hay un gran, pero muy gran trecho. Según fueron pasando los años me fueron atrayendo mas cualidades como la lealtad, la honradez y la responsabilidad, por supuesto, nadie quiere dejar de lado la diversión y la espontaneidad, pero poder tener una conversación edificante y con sentido, hablar de valores, de los proyectos en solitario o en común pasó a tener mucho mas peso que el atractivo o la chispa.

3. Invertir en amigos verdaderos.

Típico – puedes decir-  pero infalible. Los amigos verdaderos, aunque sean pocos, están para todo lo que nos pase en la vida, son como una columna de apoyo que es fundamental. En mi caso éramos un grupo de chicas para nada homogéneas que podíamos hacer cualquier cosa juntas. Sin rivalidades. Convertirse en una rival o estar constantemente en una competencia no es invertir en amistad, es invertir en problemas. Desde un pequeño desayuno juntas, una tarde de compras, hasta un gran viaje, invertir en amigos es invertir en aprendizaje, tolerancia y respeto.

4. Mis amigos se casaban, pero aprendí que no tenía porqué perderlos.

Uno siempre piensa que una vez casados tus amigos, te olvidas de ellos o ellos se olvidan de tí, que van “a su rollo”… Bueno, si eso es lo que tú quieres, sucederá. Pero en realidad es muy fácil mantenerlos cerquita: una llamada, el grupo de whatsapp, un café en el centro, un after-work, una cena… Siempre dicen que como los que se casan casa quieren, los solteros se olvidan a veces de que ellos también pueden invitar a una cena en su casa o salir a un restaurante o a tomar una copa a sus amigos casados. Se han casado pero no están encerrados tras la puerta de su casa!

5. La satisfacción de conseguir logros personales en solitario.

Las alegrías compartidas son doble alegría, es cierto, y ahora que yo estoy casada, estoy de acuerdo con esa afirmación. Pero cuando no estaba ni cerca del matrimonio conseguí hacer cosas que nunca habría hecho de otra forma. ¿Has pensado en todas las oportunidades que te da la vida de soltera? Múdate a otro país, aprende otro idioma, viaja sola, con tus amigas, cambia de trabajo… Muchas de estas cosas las puedes hacer también con alguien, pero hacerlo sola da una satisfacción especial… Una sensación de logro.

6. De las rupturas siempre se aprende.

Duele. Siempre duele dejar una relación o que te dejen, pero ver las relaciones que fracasaron como un punto de inflexión del que siempre se puede aprender algo, puede mantenerte motivada a mejorar. Mejorar rasgos de tu personalidad que no te gustaban durante la relación o afianzar esos rasgos que sí te gustaron. Si eras generosa y cariñosa en tu relación, no prives a la siguiente de esas preciosas cualidades porque alguien te hizo daño. Da siempre lo mejor de ti. Quiérete mucho y no te conformes con alguien que no te trata bien o que no quiere compromisos si eso es lo que tú deseas. Las relaciones fallidas no son una pérdida, son un paso mas hacia la persona que si te merece.

7. Casarse no es la solución a los problemas.

Cuando me case haré esto y esto y esto y esto… Cuando tenga hijos haré aquello… No. Quizá lo hagas, quizá no. Vive ahora. Casarse no soluciona los problemas. Por eso, si te gustaría casarte algún día, no te voy a quitar las ideas, el matrimonio puede llegar a ser ideal, pero no te olvides de disfrutar y aprender de todos y cada uno de los días que no lo has estado para que cuando llegue el día que te vistas de blanco puedas mirar atrás y pensar en lo contenta que estás de haber aprendido tanto.

Y tú, ¿qué estás aprendiendo o que aprendiste?

/Laura

 

  1. Todos los puntos que has citado son muy acertados! Estoy completamente de acuerdo con cada uno de ellos.
    Es más, la felicidad no depende de estar casad@s o no. Así que gracias por escribirlos para que los tengámos presente.

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